jueves, 27 de enero de 2011

Mis historias.

Mi cuarto está lleno de aventuras,
de barcos piratas a través del océano para encontrar tesoros,
de princesas en busca de su príncipe,
de caperucitas huyendo de lobos.
En mi cuarto Platón puede estar horas filosofando conmigo,
en mi cuarto las sirenas me cuentan sus sueños,
aquí escucho a valientes llorar por su amada.
Mi habitación es tan grande que se han librado cientos de batallas,
he visto un dragón volar por encima de mi cabeza escupiendo fuego.
Entre mis sábanas he visto el balcón de Julieta,
y a Romeo hablando de amor.
He visto y tocado una melodía,
sin salir de mi habitación he ido al concierto de mi grupo favorito,
pero he ido una y puedo ir cuando quiera a dar saltos.
Entre estas cuatro paredes he conocido a mi principito
y al caballero de la armadura oxidada.
He ayudado a muchos detectives a resolver casos complicados.
He tenido el corazón a mil por hora cuando Penélope murió antes de ver a su bebe,
he llorado con ella y he visto crecer a su bebe por sus ojos.
Me he reido con las estupideces de algunos
y me he puesto nerviosa cuando le iban a pillar.
He ido despacito y deprisa queriendo conocer el final,
lo he leido mil veces, lo he escuchado muchas más,
para vivirlo cuando quiera,
he repasado una y otra vez cada palabra que Romeo y Julieta se dedican.
He buceado en cada letra y me he emocionado con cada final.

miércoles, 26 de enero de 2011

S.O.S.

Todas las personas mayores fueron al principio niños...
Nadie te explica lo difícil que es el amor, ni lo duro, ni lo que duele, nadie te prepara para tomar decisiones que escuecen, nadie te prepara para aceptar el fracaso, nadie te advierte de que lo que más duele no se puede controlar.
Ahora miro hacia mi futuro y me da más miedo que cualquier otra sensación, tengo miedo, de fracasar, de decepcionar, de mis millones de malas decisiones, miedo a perderlo todo, miedo a tenerlo todo y preferir tener nada...
Parece que tan solo un segundo me aleja de todo, una respuesta, una palabra, mis días parecen años, mis segundos siglos.
Soy el fino hilo entre las manos de las Moiras, decidiendo si acabar con todo o esperar un poco más, alargar el dolor y la espera.
Háblame con dulzura de la muerte.

A través del espejo del baño.

Persiguiendo al conejo blanco hasta la madriguera, como Alicia.
Me hago pequeñita y grande según me vienen y me van las ideas.
Imagínate, caes por la madriguera o a través del espejo y ¡pum! apareces en otro sitio, como atravesar un agujero cola de gusano.
Estás delante de tu ordenador, como cada día, un pestañeo y rodeado de seres extraños, te parece el mundo al revés, no sientes odio ni rencor, no ves malicia....
Las nubes son de diferentes colores, el ambiente huele a golosinas...
y.. ¿eso te parece el mundo al revés?
¿por qué no puede ser ese mundo otro, otro distinto al tuyo sin más?
y tú en vez de alegrarte por haber llegado a parar ahí, te refriegas los ojos una y otra vez llorando, ¡despierta, despierta! te repites una y mil veces.
¿Por qué estoy aquí?
¿Cómo puedo salir?
Pero ¡¡¡¡¡reacciona!!!!!
¿Acaso era mejor lo de antes?
Sal a dar una vuelta, disfruta de tu suerte, todo respira alegría, allí hay por descubrir tesoros extraordinarios.
¿y tú me preguntas el porqué?
Porque no conoces aún lo maravilloso y magnífico de ahí fuera.
¿Y me preguntas cuándo?
Cada noche antes de dormir, cada instante que quieras.
¿Cómo?
Piensa en su tacto, en su olor y en como sabe.



Cuando no brille ninguna estrella en el firmamento.

azul

Mi vestido azul, ese que tengo en la maleta, no me atrevo ni a tocarlo, lo miro de lejos con recelo y me muerdo el labio de abajo, pero cierro la maleta, doy media vuelta y salgo del cuarto, cómo quedará sobre mi cuerpo...

martes, 25 de enero de 2011

.... puede matar.

Me agarro a la desesperanza, a la soledad, al bucle paranoico en el que se ha convertido mi vida.
Me imagino los caminos, el futuro, el presente, huele a muerte y a sal.
Me pregunto cuando escribiré sobre lo bonito del amor, cuando escribiré sobre mirarse al espejo y sonreir.
Me aburro de esto y sé que todo está en mí, me levanto de un salto ¡Hoy es mi día! pero otro tropiezo y otro ¿Quién ata los cordones de mis zapatos?
Soy tan débil...
Y me asusto, me paralizo, pienso en el principio de todo esto, quizá fue cuando la sangre salía a borbotones de mi garganta, cuando los monstruos comenzaron a hacerme visitas nocturnas.
Quizá es un poco vergonzoso tener miedo a la oscuridad a estas alturas... pero no se trata de eso, la soledad en oscuridad no da miedo, lo que asusta es el escalofrío que te entra por los pies, los gritos atronadores de gargantas rompiéndose, el atroz engendro que se sienta en la silla a dar vueltas toda la noche. Ya le conozco y no me asusta, pero no me deja dormir, y cada noche vienen visitas nuevas a mi cuarto.
Quizá espero una señal del cielo, algo que me ayude a ir hacia delante, soy demasiado cobarde como para plantar cara a esta guerra disfrazada de paz con la que me enfrento.
Soy la manzana envenenada que quiso acabar con Blancanieves.


Y llegando a un intento de conclusión, sólo espero que las comisuras de mi boca me ayuden a sonreir.

jueves, 6 de enero de 2011

Con razones.

http://www.youtube.com/watch?v=0cCLPmcVstc

seguir vivo...y a la mierda con la autodestrucción...

Hoy he decidido que este chico, el que recita este poema me hiciera un favor y me dejará adueñarme de sus palabras por un instante, pensar que es a mí, que esa soy yo, que alguien habla así de mí... que alguien ama cada centímetro de lo que soy y es capaz de describir mis gestos aunque yo ni siquiera me de cuenta, que sepa las cosas que me encantan, como sentarme en un sitio alto y que me cuelguen los pies, como que nunca he desperdiciado la sonrisa que alguien me regala, y siempre devuelvo el regalo, que adoro poner pegatinas en las ventanas y fotos en todos los rincones de mi habitación...

miércoles, 5 de enero de 2011

Mirando nubes.

Hoy me he puesto a pensar, a recordar
qué de cosas bonitas he pasado en mi vida,
cuanto me han querido y cuanto he querido y amado,
y qué de cosas lindas me han dicho y escrito con el corazón en la mano, con el puño apretado...
Y ahora ¿todo eso? Toda esa pasión, todas las fantasías y sueños compartidos se quedan en eso,
un simple recuerdo cada vez más difuminado,
y esto no es una película,
no puedes verla varias veces ni retroceder cuando te plazca.
Para alguien a quien importé y me importó acabaré siento un recuerdo,
un recuerdo difuso en que la realidad se confunde con la fantasía.
... Y al final, al final, no seré nada...
Me olvidará, me haré polvo, claro que siempre está una parte y la contraposición,
puedo ser polvo de estrellas o polvo sin más, polvo oscuro y sucio.
Sólo espero que cuando se le venga a la cabeza un vago de recuerdo de lo que fui, de lo que fuimos, se sienta feliz y sin motivo alguno su corazón se sienta lleno.
Yo guardaré cada momento en las canciones, los colores, en el viento, en los olores...

domingo, 2 de enero de 2011

La princesa que creía en feroces dragones.

La joven se quedo sentada, esperando en aquel viejo café, ese que está en la calle por donde siempre pasa, la esquina que siempre se queda mirando, sentada en su mesa, la que está al lado de la ventana.
Llevaba un vestido azul, ese tan alegre que se pone los días melancólicos, llevaba el pelo suelto, sin maquillar, sólo lucía esa bella sonrisa que decora su rostro como si fuera un rayo de sol después de años de oscuridad.
- Un café con muy poco café, con la leche caliente pero no tan caliente y un sobre de azúcar, mejor que sean dos. Gracias.
Miraba a la gente fuera del bar, dentro del bar, no quería levantarse nunca de esa silla, parecía ansiosa, como si estuviera esperando a alguien, esperaba y espero como se espera al príncipe azul, lo imaginaba bajando de la carroza, con un ramo de flores blancas.
Comenzó a llover, aunque el cielo se veía despejado, miraba como las gotas de agua resbalaban por el cristal, como las gotas pequeñitas se unían a otras gotas y bajaban rápido hasta morir.
¿por qué no llegará? se preguntaba una y otra vez, soñaba con los cuentos que le gustaba oír, príncipes, princesas, soñaba con un beso que fuera el primero y el último a la vez.
-Tome su café.
No le salio ni darle las gracias, sus ojos estaban encharcados y cualquier contacto con otra persona le haría estallar a llorar, no existen ni las hadas, ni los duendes, ni las carrozar, ni los sueños...
No existen ni las palabras ni los recuerdos...
Cuantas promesas incumplidas, cuantos viajes a aquel bosque encantado que se quedan en nada, la luz se pierde, se va la ilusión, se acaba el amor... mi príncipe calló a manos de un horrible dragón, por eso no viene a por mi.
¿como huele un adiós? ¿a que sabe?
Se levanto al cabo de media hora de darle vueltas al café, sonrió forzosamente al camarero y se marchó. Salió con ese vestido azul que no lucia igual sin esa preciosa sonrisa, salio con su pelo suelto y sus ojos húmedos, como los troncos de los árboles de la calle, sus hojas también lloraban esa tarde.
Salió de ese bar como cuando te rompen el corazón, hundida en el dolor, rota, hecha añicos, salio como si nada tuviera ya mucho sentido, salio como cuando no puedes respirar porque el dolor es demasiado grande y abarca demasiado, no hay aire.
Pensaba en sus cuentos, en otros mundos lejanos, aventuras, pensaba en el Principito, en Peter Pan, en volar...
Llegaría a casa, se quitaría su vestido azul y se recogería el pelo.
Hay cosas que nacen y mueren en los cuentos