domingo, 27 de mayo de 2012
Zenit.
La sangre viaja, atropellada, por todo mi cuerpo. Noto como golpea violentamente los dedos de mis pies, empuja con fuerza mi corazón y acaba en mis pensamientos. Siento que en cualquier momento parará, dejaré de temblar y apuntaré mi mirada a cualquier punto de la pared, una mota de gotelé que recuerda un tulipán, y así me quedaré horas, mirando el tulipán que hay en la pared de mi cuarto.
Hoy el bolígrafo está travieso, no se puede quedar quieto entre mis dedos, ni obedece mis órdenes.
Cuando la sangre hierve sólo se cocina dolor o rabia, todo te lleva a la condena de la razón.
Me guío por la voz de la deshora, la que llega tarde y lleva cadenas que arrastra por una ciudad dormida, todos niegan oírlo pero tienen pesadillas y respiran angustiados cuando se acerca el error de la inexperiencia.
Cuando ven que los demás se alejan...
Hoy, que el tiempo se para y me deja pensar. Me pego las alas de papel y salto de un séptimo, soy un ave rapaz. Me emborracho con el sabor de libertad, aun que solo haya mojado los labios.
Ya cerrando el libro de la fantasía dejo de volar para ir arrastrándome.
Hoy, el fantasma de mi cuerpo ha querido no soltarme los tobillos, los aprieta con fuerza, sabe que no me gusta, me duele,me pongo a tiritar de nervios. Me odia, le gusta verme así, moverme sin parar en el vértice del colchón.
Ahora ni sopla el viento, no hay ni una nube, todo está tranquilo... Y mientras yo añoro tu olor otros follan sin control sudados en amor y deseo.
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