sábado, 5 de mayo de 2012
Sueños ahogados.
Y aquí empieza esta historia…
Coge el volante, vámonos a un lugar donde siempre haya vacaciones, nos haremos una casa, “villa verano”, y allí pasaremos los días, construyendo nuestra vida.
Nos curaremos las heridas con vinagre y unas vendas, envueltas en valor.
Nuestra ventana tendrá vistas a una vitrina de vidrio donde guardaremos el rencor y el dolor, eso no existirá en nuestro mundo solo lo veremos en exposición.
Sé valiente, vente conmigo de viaje, pídeme velocidad para sentir que el pasado no volverá, quiero sentirme viva y vivir entre vino y vicio.
¿Nos vamos a Venecia? ¿Qué te parece Valencia? Quiero ser viajera, volver cuando quiera, recibir visitas extranjeras., ver y oír tu voz volcándose en mí.
Volveremos a ser niños, nos inventaremos villancicos, viviremos todo en veinte segundos.
Seré tu vacuna, tu vampiro, vaciaré enteras tus venas y te dejare alimentarte de mi sangre. Mis ventrículos se aceleran cuando bajas por mi bajo vientre y visitas mi entrepierna.
Te invito a vigilar, a visualizar como me convierto en un volcán, que si me entra calor tendrás que ponerme un ventilador. Los vatios suben, la sangre vibra, la saliva resbala y los cuerpos vuelan. Encendemos una vela.
Siento vértigo, eres como un virus, entras en mi velozmente y comenzamos la velada, que no falte el vino ni los violines, escuchemos las voces que nos susurran que seamos vicio, que nos hagamos víboras durante la violación de nuestras almas.
Pillemos unos víveres, unas vitaminas y vamos a hacernos viejos, seamos unos villanos, robemos un velero y veamos como vibran las olas cuando pasamos.
.. y volveré a vivir veloz cada vez que quiera verte.
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