martes, 5 de abril de 2011

Carta.

¡Hola! ¿Qué haces aquí? ¿Qué es lo que sientes? estas perdiendo el tiempo, pero ¿algo puedes hacer que sea no perder el tiempo? creo que todo está vacío, nada tiene nada, el alma dejó de existir hace años, un cúmulo de huesos y grasa que se mueve, que golpea, que grita, que escupe.
Y si todo está vacío y en nada hay nada, pero a la vez es todo y el todo una masa de nada.
Que difícil es entenderme, si levantarse no tiene sentido ¿Por qué lo hago cada día? y si nada es el sentido ¿Por qué sigo aquí sentada? a veces creo que yo estoy quieta, es como una pantalla de un vídeo juego, va pasando hasta el game over, y ya no hablo de lo que siento, ya soy una masa de huesos y grasa, otra más, tantas personas a las que intenté dar luz, tantos halagos, tantas gracias y.. ahora que yo necesito luz todo me da la espalda, ¿habré hecho algo mal? supongo que es mi culpa, si veo algo bueno y bonito en todo el mundo ¿por qué no lo veo en mí? supongo que es cuestión de fe, ¿tu ves el viento? no, pero lo sientes, lo sientes en la cara, en el cuerpo, refrescante, pues yo mi luz no la veo pero tampoco la siento, es como si hubiera vendido mi alma al diablo y ya no hay chispa en mis ojos.
Será el reflejo asqueroso de mi interior.
Estoy rodeada de personas, seres que hablan, caminan, piensan, toman decisiones y cada una de esas personas pasan por mí como si yo fuera un fantasma.
¿Qué es real? quizá ellos son puras máquinas, esto primero, lo otro a continuación...
... y amar? eso lo dejamos para Julieta; y eso de reflexionar, de buscar respuesta a preguntas imposibles, eso lo dejamos para Platón; la revolución, la lucha, eso lo permitimos a Victor Jara; los inventos, la imaginación, la observación, para Albert Einstein; y el arte, la música celestial, lo que te pone los pelos de punta, los colores de los cuadros, plasmados en ellos el dolor de miles de personas por la guerra, la poesía, la poesía que da vida, la vida de alguien que escribió para que tú lo sintieras...
Podría nombrar a más, personas que se enfrentaron, valientes, que murieron por lo que sentían... a eso iba, ya murieron, ya lo que queda en la tierra son máquinas, y yo el fantasma que vaga por las calles.
Me parece demasiado triste y cobarde morir sin más, yo moriré por una causa, una idea, una lucha, la mía.
Cada día le encuentro menos sentido y no puedo seguir fingiendo, no puedo seguir sufriendo...
Tengo miedo por mí.

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