Manos que buscan los latidos, besos y caricias que solo nacen en la mente, risas que solo escuchas en los sueños.
Mi ángel se fue, se marchó, y antes de conocerle no pude ni despedirme.
Quizá fue el destino o dios o sólo el momento y el lugar o simplemente el azar.
Una flor se marchita mientras brota otra.
Una flor se marchita mientras brota otra.
Y volaste por mi mente mil veces y mis manos llegaron a tocarte, imaginando como sería tu cara, tu risa, tu enfado, tu llanto, tus pasos, tu mirada, tu tacto...
Supongo que eras del mar, de la tierra, tenias que irte para ser una luz en el cielo, iluminando los pasos.
Mis lágrimas caen hasta romper el suelo.
Es posible, probable que esto tuviera que pasar.
¿Quien decide si se vive o se muere? ¿si se nace o no?
¿Quien maneja los hilos de la realidad?
Ahora sólo se oye tu silencio y quedas en los corazones y en las mentes.
Vivirás en mis cuentos, en la magia, en las flores y en las hadas.
Yo siempre estaré cuidándote.
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