miércoles, 1 de septiembre de 2010

3:33

El amor, sinónimo de fracaso, de lucha, de golpes... de desacuerdos, gritos, desprecios, dolor.
Si el amor es un juego he perdido la partida muchas veces, me aburre perder, me cansa sentir y querer. El tiempo va apagando la risa, la alegría, esos días sin fin de miradas intensas...
Es la hora del silencio, de los besos a oscuras, de dormir.
Duele verte y no verte tan lejos y tan cerca y nos cruzamos sin mirarnos, cada vez más distancia, cada vez más vacío, cada vez más polvo en medio del caos.
Corazones destrozados que olvidaron la luz de la luna y la escondieron en un frasco.
Ya no hay lágrimas que me hagan volver a ser yo otra vez,
sin rastro de mi.
Miento cuando digo que quiero querer, odio querer que me quieran y acabar queriendo por necesitar querer.
Mis huesos, hechos cal, podridos, como mi alma negra, cruel y despiadada.
A las 3:33 me despierto cada noche sudando, otra vez esas pesadillas, en este cuarto oscuro, estoy rodeada, envenenada por mi propio miedo que me muerde hasta sangrar.
Se esfuma la hermosura que creía poder ver .
Y vuelven los fantasmas a quedarme muda, a sacarme los ojos frente al espejo.
La lluvia ya ahogó a los árboles.
Apenas la muerte trata con este despojo hecho mal sueño.
Sólo sientes frio al tocarme, puedo pedir que me esperes, que esperes a que la sangre resbale de mi brazo, esa sangre oscura que a la vez que pervierte, intoxica.
Aprieta mi piel en quiebra que siento lástima de mí y quiero olvidar.
Ya no amo ni los instantes de ignorancia antes de levantarme de la cama, y me despierto de un brinco por el temor del nuevo día y me tiembla la mano cuando la apoyo en el colchón, miro lo que soy y no quiero ser mas que la nada, pero... ¿que soy? Soy tiempo que se pierde, ilusiones que matan, caricias que corrompen...
Llevame allí, donde las nubes sean blancas y podamos jugar a imaginar...

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