sábado, 25 de agosto de 2012

Efímera descripción

Es una pesadilla, la cabeza va a toda velocidad, lo peor es cuando quieres no hacerlo y no hay marcha atrás. El veneno ya te corre dentro. Tu quisiste que fuera así, el segundo antes, cuando tus dedos rozan tus labios, quieres fugarte de tu cuerpo. Te conviertes en la cosita más insignificante del mundo, a nadie le importas lo más mínimo. Otra vez tu estómago se agita, tus pupilas se encharcan, a tus piernas les dan calambres y no puedes parar. Los pulmones se hacen cada vez más pequeños y no sientes el aire... El festín de sesos no termina hasta que la garganta arde en ácido. Sacas tus últimas fuerzas como puedes y te levantas, la saliva llena tu camiseta, las lágrimas rompen en el lavavo, miras tu cara empapada en rimen y tristeza. Lo siguiente es un segundo de satisfacción, ese afán de destrucción que no te deja, vuelven los fantasmas del pasado. Por favor, un poco de Prozac o Benzodiazepina, me sirve algún anestésico que dure unas semanas.... Ataque de ansiedad, falsa paz... nadie nunca sabe como terminan estas cosas. Lo peor es que sabes que no sirve... Y, en el último intento de escapar, otra vez al espejo vuelves a culpar.

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