lunes, 3 de mayo de 2010

Prosa

En algún momento me desperté, dejé de soñar bobadas, dejé de ser una princesa... Para ser una mas, una del montón. No sé cuando fue ni como paso.
Ya no soy princesa de nada, ya no soy sonrisas ni emociones, ya sólo soy el reflejo lejano y polvoriento de como me sentí alguna vez.... De cuando bajaba los párpados y veía todas las flores de ese jardín idílico.
Ahora cuando veo mi destello en ese espejo, permanezco inmovil viendo esa que no soy yo o eso me quiero creer, sueños utópicos, sueños equivocados que no son para mi...
Ilusiones vencidas por el paso del tiempo, desengañada por el trotar de la ciudad y de las gentes, haciendo amistad con el suicida, con la piel trasparente del espejo, con el puñal retorcido de mi pecho.
Qué queda ahora sino el grito atronador de que fue el pasado, lo que es el futuro y lo que será algún presente...
El día que yo espero no llegará jamás....
LLamalo melancolía, pero echo de menos esa noche que nunca pasará, añoro las tardes en las que no te conozco, pienso cada día esa mañana resplandeciente, esa en la que jamás me despertaré.
Recuerdo ser una princesa en un cuento....

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