Me desconozco delante de un espejo roto
caigo al abismo de mi propia incomprensión,
doy vueltas en la cama buscando la solución.
Mi corazón rompe a llorar sobre el colchón,
las costuras de mi piel en las sábanas del edredón,
engancho mis ojos al techo de mi habitación.
De pronto apareces, y me meces, me creces, me enloqueces.
Haces que quiera pasar las horas en tu pecho,
sobre nuestro lecho.
Tú la luz, en mis ojos amaneces
adoro que te despereces.
Sentir la ternura que desprendes
lo que me regalas bajo el cielo que oscurece.
Cierro los ojos, siento que desvaneces,
me besas, apareces.
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